Un dolor de cabeza

Desde hace años sufro de migrañas ocasionales. No es una situación constante, pero de vez en cuando viene el episodio de dolor de cabeza.

Antes eran más intensos y frecuentes. Se asociaban con bajas de tensión arterial.

Y por algo tan cotidiano como eso puedo observar las diferencias entre mi México y mi Francia. (El uso de los posesivos no es al azar. Soy firme creyente de que no existe un México ni una Francia. Son sitios diversos que cada quien vive a su manera y de acuerdo a sus posibilidades).

En mi México, en mi pueblito hidalguense y como profesora de escuela privada sin seguridad social ni muchos recursos económicos, habría ido al Centro de Salud en que no habría pagado consulta gracias a mi Seguro Popular. Pero no me habrían dado nada. En algún momento me recetaron suero oral para rehidratarme y subir mi tensión. O me recetarían paracetamol e ibuprofeno.

O al final, como muchos mexicanos, iría yo directamente a la farmacia a comprar genéricos de estos dos medicamentos. A la libre. A la loca. Sola y sin prescripción médica.

Acá en Francia, ya pasé por estos episodios de migraña tan intensa y fui con mi “médico familiar”. Este nombre se asigna al médico que te trata de forma regular. Si vas a consulta generalista con tu médico familiar, pagas menos caro. Puedes cambiar de médico familiar sin problema. Gracias a mi bretón, toda la familia cuenta con seguridad social. Estamos bajo su número de seguro y además, como él es empleado regular, tiene una “mutual” complementaria. El sistema de salud en Francia es así: yo voy con el médico y pago mi consulta. Pero doy mi número de seguridad (que está en una tarjeta verde que no debo olvidar si voy al doctor). Posteriormente el instituto que centraliza las aportaciones de trabajadores y patrones, la seguridad social en sí, me reembolsa un alto porcentaje de esa consulta.

Si tengo que comprar medicamentos, la seguridad social reembolsa menos, pero como nuevamente, tanto mi marido como trabajador como su patrón como empleador, pagan la “mutual” complementaria, entre ambas instituciones me reembolsan todo lo que gaste en medicamentos.

Hay servicios que no están tan cubiertos al 100%, como el dentista o los anteojos.

Pero volviendo a mi dolor de cabeza, la doctora me mandó a hacer diversos estudios. Afortunadamente, estoy muy bien de salud (no tengo problemas de colesterol, alta glucosa o anemia), me hicieron también una tomografía y mi cerebro está en buena forma. Me hicieron muchos exámenes y todo salió bien. Simple y sencillamente tengo una condición crónica de migraña. La doctora me envió con un fisioterapeuta que me dio 15 sesiones de masajes en el cuello y las sienes que funcionaron a las mil maravillas. Todo lo reembolsó la seguridad social. Y cuando recaigo, tomo un medicamento especial para migrañas intensas y pensado además para que no interfiera con mi lactancia (que sigue en forma 2 años y medio después).

Yo sé que el sistema de salud francés no es perfecto. Y que yo no experimenté la totalidad del sistema de salud mexicano (jamás tuve siquiera una hoja rosa del seguro… viví mi vida laboral en la frontera exterior del sistema local). También sé que tengo la fortuna de tener un esposo que acá sí forma parte del sistema y eso ha facilitado enormemente mi vida. Que él haya pagado sus cotizaciones puntualmente desde que empezó a trabajar. Que la doctora que elegí azarosamente (me queda cerca de casa) como médico de familia es genial e incluso apoya la lactancia con conocimiento de causa.

Pero también es verdad que este sistema, con fallas y todo, es más accesible que lo existente para una gran mayoría de la población en México. Hay lentitud burocrática, pero hay accesibilidad a tratamientos que allá sería imposible, al menos para mí y muchas de las personas que quiero y conozco.

Es raro des-acostumbrarse a ir a la farmacia y comprar cualquier cosa.

Como es raro acostumbrarse a atravesar las calles por el paso peatonal…

Como es raro vivir, día tras día, jugando de visitante. Pero acá seguimos.

Anuncios

1 comentario

  1. Realmente aquí en Argentina son gratis los hospitales pero muy burocráticos y lentos probablemente te curas antes de que te atiendan, me es raro un mundo que está bien organizado donde las cosas se hacen bien, vivo en un mundo muy improvisado que a veces anda a los tumbos así que realmente me resulta maravilloso saber que tienen médico de flia por ejemplo! Un abrazo me encantó leerte!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s